El comportamiento del conductor influye sobre el consumo del combustible del vehículo. Por ello, cada vez más empresas apuestan por la mejora del estilo de conducción de sus equipos. La tecnología es una gran aliada para implementar las técnicas de conducción eficiente en nuestro día a día y fomentar el ahorro económico de combustible.

Concretamente, la conducción eficiente es “un nuevo modo de conducir el vehículo que tiene como objetivo lograr un bajo consumo de carburante a la vez que reducir la contaminación ambiental. A su vez se obtiene un mayor confort
en la conducción y una disminución en los riesgos en la carretera” según destaca la DGT. (1)

A continuación, vamos a profundizar en las características de la conducción eficiente y de su impacto en el ámbito de la seguridad vial.

Incremento de la seguridad vial: La velocidad está detrás de 1 de cada 5 accidentes con víctimas en España según la DGT (2) . Por contra, la conducción eficiente se caracteriza por ser más segura al evitar excesos de velocidad, frenazos bruscos o la conducción estresante para el conductor.

Además, la conducción eficiente prima una velocidad media constante, mantener la distancia de seguridad con otros vehículos, así como conducir anticipando y previniendo lo que puede suceder. Se trata de una conducción más segura y que favorece el confort del conductor.

Ahorro económico de combustible: Los excesos de velocidad incrementan los gastos de combustible de forma innecesaria e implica un gran impacto económico en nuestra cuenta de resultados.

Mantener una velocidad media constante no sólo nos puede ayudar a reducir nuestro consumo de combustible sino que puede ayudarnos a evitar desgaste de frenos, embrague, caja de cambios, motor o neumáticos, entre otros. Estos elementos del vehículo sometidos a excesos de velocidad, frenazos, circulación con marchas no adecuadas implican un mayor consumo de combustible y desgaste de los citados elemento, tan importantes como el motor.

Reducción de gases contaminantes a la atmósfera: La emisión de gases contaminantes de la atmósfera se asocia a enfermedades tales como dificultades respiratorias, enfermedades cardiovasculares, entre otros. Además, estos gases de efecto invernadero tienen un gran impacto en la calidad del aire, así como, en el calentamiento global del planeta.

A continuación, profundizamos en las claves de las técnicas de conducción eficiente (3) tales como:

Arranque y puesta en marcha el motor: debe arrancarse el motor sin pisar el acelerador para evitar un innecesario consumo de combustible y mayor desgaste de motor. En los coches diesel debemos esperar unos segundos antes de iniciar la marcha para favorecer a que el aceite llegue en las mejores condiciones a la zona de lubricación.
En el caso de los vehículos de gasolina, la marcha debe iniciarse inmediatamente después de arrancar el motor.

Uso de la marcha adecuada: al comienzo de la marcha se emplea la primera velocidad pero, inmediatamente después, debe cambiarse a la segunda velocidad para favorecer a que el motor circule en óptimas condiciones.

Circular el mayor tiempo posible en las marchas más largas: ya que circularemos con las revoluciones más bajas y el vehículo consumirá menos combustible.

Evitar los frenazos: para ello, además de guardar la distancia de seguridad necesaria siempre que sea posible cuando tengamos que frenar el vehículo levantaremos el pie del acelerador para evitar la frenada brusca. Esto se conoce con el nombre de frenar con el motor. Es una técnica más segura que además evita un mayor desgaste de los componentes del vehículo

Conducción de forma proactiva: conducir con una buena anticipación, respetando la distancia de seguridad adecuada, a una velocidad media constante que favorezca el confort de la persona que conduce promueve una conducción más segura y eficiente.

Como vemos, las técnicas de conducción eficiente pueden ayudar no sólo a promover un entorno de más seguridad y confort para la persona que conduce el coche, además implica un menor consumo de combustible y emisiones de CO2 al medio ambiente.

La tecnología de gestión de flotas puede ayudarnos a promover un entorno de conducción eficiente entre los conductores de nuestro equipo. Con la ayuda de esta tecnología podremos:

Conocer el estilo de conducción de nuestro equipo: la tecnología de gestión de flotas puede ayudarnos a monitorizar el comportamiento de nuestro equipo al volante. Así como identificar aquellas malas prácticas que pongan en riesgo la seguridad de nuestro equipo y vehículos.

Programar alertas ante eventos de conducción brusca: podemos recibir alertas cuando sucedan malas prácticas al volante tales como excesos de velocidad, frenadas bruscas.
Reducir el tiempo del motor al ralentí: el motor al ralentí consume combustible. Por ello, es crucial identificar esta práctica y reorientar la conducción de nuestro equipo para evitar que se produzca. De esta forma, ahorraremos combustible y el motor sufrirá menos desgaste.

Estar el top del mantenimiento: programa mantenimientos preventivos para tus vehículos para que puedan ayudarte a identificar posibles averías antes de que se conviertan en mayores reparaciones que además de costosas, implican no poder disponer del vehículo por un mayor tiempo pudiendo afectar a la atención a tus clientes.

El futuro de la conducción eficiente parece venir de la mano de tecnologías como la gestión de flotas. Una tecnología que puede ayudarnos a que nuestros vehículos se conduzcan de una forma más segura, más sostenible y eficiente.

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